Cómo tratar los árboles frutales

Cómo tratar los árboles frutales

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

Ficha escrita por:

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

70 fichas consejo

Los árboles frutales suelen ser atacados por insectos y hongos que pueden provocar enfermedades. Por ello, si queremos recolectar sus frutos, hay que cuidarlos con los tratamientos más adecuados. 

Características importantes

  • Época
  • Limpieza
  • Productos fungicidas e insecticidas
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Aprovecha la época invernal para realizar los tratamientos


Pack tratamiento

El invierno es la época ideal para tratar los árboles frutales.

Durante su período de reposo se pueden aplicar determinados tratamientos sin que sufran y sin provocar daños a la fauna auxiliar, cuya ayuda resulta inestimable.

Limpiar los árboles y el suelo


Escoba de jardín

En primer lugar, es conveniente eliminar los lugares de hibernación y las formas resistentes de los parásitos que hibernan en forma de huevos, larvas o esporas en las ramas, el tronco o el suelo, esperando la llegada de la primavera para propagarse.

En otoño, comienza por recoger las hojas muertas, los frutos caídos en el suelo y los que aún permanecen en el árbol. Si es posible, todos estos desechos deben quemarse.

Durante el invierno, se debe eliminar el musgo o los líquenes, que suelen cobijar potencialmente muchos  parásitos. Realiza un cepillado del tronco y de las ramas gruesas. Para ello, puedes utilizar un cepillo de limpieza.

Si prefieres utilizar un cepillo de alambre, intenta no frotar demasiado fuerte para no dañar la corteza.

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Cepillo de limpieza

Aplicar productos fungicidas e insecticidas

Los fungicidas se utilizan para luchar contra las enfermedades causadas por hongos. Los insecticidas, contra los insectos y pequeños devoradores como gusanos o cochinillas. Hay que diferenciar los tratamientos preventivos (que se aplican para evitar la proliferación de insectos y enfermedades), de los tratamientos curativos (destinados a sanar enfermedades). A  menudo se suelen utilizar los mismos productos en distintas proporciones.

Los productos químicos de síntesis (pesticidas), cada vez se utilizan menos en los jardines, tendiendo a ser reemplazados por soluciones más respetuosas con el medio ambiente. Por ello, cada año se prohíbe el empleo de determinados pesticidas a jardineros profesionales y aficionados.

En los tratamientos autorizados para agricultura biológica, se utilizan principalmente tres tipos de productos:

  • Los aceites blancos (y aceites vegetales)
  • las lechadas de cal
  • los fungicidas minerales.


Aceite insecticida

Aceites blancos 

Los aceites minerales o aceites blancos como la parafina, son biodegradables y se utilizan para combatir los ácaros, las arañas rojas, las orugas, cochinillas y pulgones. Estos aceites eliminan los huevos y larvas, al envolverlos en una capa que los asfixia. Suelen venderse en forma de concentrados para diluirlos en agua con la que se pulverizan las ramas y el tronco.


Cal blanca

Aplicar una lechada de cal al tronco 

Llamada también “cal blanca arborícola” en el argot comercial, la lechada de cal es un producto completamente natural y utilizado desde hace mucho tiempo por los jardineros.

La lechada de cal elimina musgo, líquenes, hongos, insectos y larvas, que pasan el invierno debajo o en el interior de los repliegues de la corteza del árbol. También evita la utilización de tratamientos posteriores contra la presencia de "bichos" como la cochinilla, el pulgón o las larvas de polilla, y contra enfermedades como la monoliosis, las manchas o las ampollas.

La lechada de cal se aplica en invierno, generalmente en árboles viejos, con la corteza agrietada o con fisuras.

Se utiliza cubriendo el tronco y las ramas más gruesas del árbol. Si es necesario, aplicar una segunda capa antes de que la primera se seque del todo para lograr un efecto más cubriente.

Fungicidas minerales 

El cobre y el azufre son dos productos completamente naturales que se utilizan desde hace décadas contra las enfermedades criptogámicas (enfermedades causadas por hongos). Su eficacia es mayor si se aplica como preventivo o inmediatamente después de detectarse la enfermedad. Antes de cualquier tratamiento, conviene asegurarse de que no lloverá en las 48 horas siguientes, para evitar tener que realizar de nuevo el tratamiento.


Fungicida

Caldo bordelés y otras sales de cobre 

El caldo bordelés es uno de los principales productos de la lucha biológica contra los parásitos. Mezcla de sulfato de cobre y de cal, es especialmente eficaz contra el mildiu y también contra la enfermedad que provocan manchas en los frutales de semilla, contra la monoliosis, que afecta a los ciruelos, membrillos y perales, contra las ampollas de los melocotoneros, contra el oídio del manzano, etc. Estos tratamientos para frutales deben ser aplicados en el momento adecuado: primero, cuando se caen las hojas, después durante el invierno y por último, cuando empiezan a brotar.


Fungicida azufre

Azufre 

El azufre es el mejor remedio preventivo y curativo contra el oídio, aunque también se emplea como acaricida. El azufre se aplica pulverizando sobre las hojas y antes de que las flores se abran, (para impedir que las esporas germinen). Se comercializa en polvo y preparado para diluir.

Recomendaciones 

Aplicar los tratamientos solamente en los árboles que lo necesiten, y no en los árboles sanos. No realizar los tratamientos en periodos de heladas. Elegir un buen día para realizar la aplicación, sin lluvia ni viento. De este modo los productos son más eficientes porque no se dispersan por acción del viento o del agua.

¡Con todos estos cuidados, tus árboles crecerán sanos y vigorosos y dentro de unos meses, podrás disfrutar de frutas deliciosas y saludables!

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Manzano
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Ficha escrita por:

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias, 70 fichas consejo

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

De niño ya trabajaba en el jardín familiar. Quizás ahí nació mi interés por las plantas y la jardinería. Así que nada más lógico para mí que estudiar biología vegetal y agronomía.   Posteriormente, y accediendo a la solicitud de varios editores, escribí, a lo largo de 25 años, numeroso libros relacionados con las plantas, los champiñones (un tema que me preocupa), al principio básicamente guías identificativas, pero posteriormente me fui adentrando en la jardinería, retomando, de este modo la pasión de mi infancia.   Además de eso, he colaborado regularmente con varias revistas especializadas en jardinería y naturaleza. Como no hay jardinero sin jardín, cultivo desde hace 30 años el mío propio en un pequeño rincón de Asturias, poniendo en práctica los métodos de cultivo sobre los cuales os aconsejo.

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