Cómo hacer vermicompost

Cómo hacer vermicompost

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

Ficha escrita por:

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

107 fichas consejo

El vermicompostaje o lombricompostaje es el proceso que permite que cualquiera pueda elaborar humus de lombriz en su casa. A partir de deshechos orgánicos de frutas y verduras digeridos por gusanos, obtenemos el vermicompost. Por su riqueza en nutrientes, se utiliza para fertilizar el jardín o las plantas en maceta.

Características importantes

  • Ubicación del vermicompostador
  • Preparación
  • Puesta en marcha del vermicompostador
  • Tipos de residuos compostables
  • Utilización del humus de lombriz o vermicompost
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Origen y definición del vermicompostaje


Vermicompost

Originario de los países anglosajones durante los años 1950, el vermicompostaje se practica actualmente en todos los continentes.

El vermicompostaje consiste en reproducir en el hogar el ecosistema existente en la naturaleza, en la que los gusanos tienen como función, entre otras, la degradación de la materia orgánica.

El proceso de elaboración del vermicompost no produce malos olores si se realiza correctamente y en buenas condiciones. El resultado es un excelente compost utilizable en el jardin y en el huerto.

El vermicompostador

Actualmente, existen distintos modelos de contenedores de plástico o madera diseñados específicamente para elaborar vermicompost. Los más utilizados son los vermicompostadores verticales, con 2, 3 o más bandejas (también llamadas "pisos") que se superponen unas encima de otras.

Las bandejas deben ser opacas ya que a los gusanos no les gusta nada la luz, y sus fondos están agujereados para permitir que puedan circular libremente en el interior. La bandeja inferior no está agujereada porque actúa como receptáculo y por ello dispone de un grifo por el que se recogen los « lixiviados » o el «té de lombriz ».

Un vermicopostador o lombricompostera con 3 bandejas de 60x60 es suficiente para reciclar los residuos orgánicos de una familia de 4 personas.

Cómo iniciar el proceso de vermicompostaje

1. Colocar el vermicompostador en su lugar


Granja de gusanos

Situar el vermicompostador en un lugar tranquilo, y que cuente con una temperatura constante comprendida entre los 15 y los 25°C, (a 20°C sería idóneo). Esto se corresponde con la temperatura habitual de alguna de estas habitaciones: cocina, sótano, garaje o incluso un armario.

Si estás pensando en colocarlo en el exterior, como por ejemplo en un balcón o en una terraza, busca un espacio que esté permanentemente a la sombra y evita que las temperaturas superen los 30°C durante el verano. También es recomendable que no sufra temperaturas bajas en invierno.

2. Preparación de la cama para las lombrices


Preparación de la cama para las lombrices

Antes de introducir las lombrices en el vermicompostador, es necesario prepararles una cama de 2 a 3 cm de espesor. Aunque es habitual que la facilite el proveedor de los gusanos, si no es así puede prepararse utilizando papel de periódico, cartón cortado a trozos, o fibra de coco previamente humedecida; lo ideal sería que al agarrar un puñado y apretarla, no escurriera ni una sola gota de agua.

3. Introducir los gusanos en el vermicompostador


Gusanos

Instalar los gusanos con su cama de transporte sobre la cama que hemos preparado. La cantidad de gusanos necesaria debe pesar el doble que los residuos orgánicos que se calcula que se añadirán al vermicompostador diariamente

Por tanto, si tienes previsto añadir unos 300 g de residuos diarios al vermicompostador, necesitarás 600 g de gusanos para iniciar el proceso de compostaje.

No utilices jamás lombrices de tierra de tu jardín: aunque tienen su utilidad, no son los más adecuados para elaborar vermicompost. Puedes conseguir gusanos a través de un elaborador de compost, en una tienda de artículos de pesca o comprandolos online.

4. A los pocos días de la primera aportación de materia orgánica


Tiempo

Los gusanos tardarán algunos días en adaptarse a su nuevo hogar.

No conviene ser impaciente, por lo que es recomendable esperar 3 o 4 días antes de añadir las primeras peladuras o residuos orgánicos.

5. Añadir materia orgánica


Añadir materia orgánica

Añade pocos residuos inicialmente: un puñado de pieles (como las de dos o tres plátanos cortados en trozos pequeños) bastará. Deja pasar algunos días y observa cómo empiezan a alimentarse de ellos.

6. Aumentar progresivamente las aportaciones


Aumentar progresivamente las aportaciones

Sigue añadiendo los residuos de la cocina en pequeñas cantidades al principio, aumentando poco a poco las aportaciones. Basta con dosificar las aportaciones, reduciéndolas si una gran cantidad se descompone sin que tengan tiempo a alimentarse de ella. En ese punto es cuando pueden aparecer malos olores. 

Un exceso de residuos podría provocar el inicio de un proceso de fermentación con la consecuente subida de temperatura que podría ocasionar la muerte de los gusanos. Corta los residuos en trozos pequeños.

Añade de vez en cuando pequeñas cantidades de papel de periódico o de cartón troceado ya que son una importante fuente de carbono. Los gusanos se reproducirán rápidamente en el interior del vermicompostador hasta formar una colonia estable. Si debes ausentarte durante un período superior a una semana, pide a algún amigo o familiar que alimente a tus gusanos.

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La cosecha del compost

El compost estará listo para ser recolectado a partir de los 3 meses desde que haya tomado un tono oscuro.

Coloca una bandeja encima de la que estás utilizando en la que empezaremos a depositar a partir de ahora toda la materia orgánica. Los gusanos, atraídos por los nuevos alimentos, migrarán a la bandeja superior a través de los agujeros de la base de las bandejas.

Cuando todos los gusanos se hayan desplazado a la bandeja superior, se puede recolectar el humus de lombriz de la bandeja inferior.

Procede del mismo modo más adelante, cuando sea necesario añadir una tercera bandeja, y así, sucesivamente. Se trata de un sistema rotativo.

Qué se puede y no se puede vermicompostar

Siempre

En pequeñas cantidades

Nunca

Fruta dañada, peladuras de fruta y verdura

Hojas de banano (demasiado coriáceas)

Cítricos (limones, naranja...), huesos de fruta

Pieles y residuos de legumbres o setas

Piel de aguacate (demasiado dura)

hojas de alcachofa,

pieles de patata

Cebolla, ajo, chalota

Cáscaras de huevo trituradas

Pan, pasteles, bollería

Grasa, aceite de fritura

Posos de infusiones o de 

café (con filtro de papel)

Restos de pasta y arroz hervidos

Carne, pescado, huesos, espinas

Cajas de huevos de cartón

Cartón liso, papel de periódico

Papel impreso, revistas, papel fotográfico

Hojas muertas, malas hierbas, restos de siega o poda de plantas de interior o exterior

Recortes de césped

Cómo utilizar el vermicompost o humus de lombriz


Tierra

Especialmente rico en microorganismos, el vermicompost debe utilizarse lo antes posible, evitando guardarlo durante varios meses.

Es importante que el vermicompost esté bien maduro. Sabremos que el vermicompost está maduro cuando todos los residuos se hayan transformado en una tierra uniforme, de color negro u oscuro. Se utiliza repartiéndolo sobre el suelo del jardín con un espesor de algunos mm, y en cultivos en maceta mezclando 1/4 de lombricompost en 3/4 de tierra o sustrato.

El humus líquido o té de lombriz que se recupera de la bandeja inferior, posee una gran concentración de elementos nutritivos. Por ello se mezcla con el agua de riego de las plantas en una proporción de 1/10.

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Ficha escrita por:

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias, 107 fichas consejo

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

De niño ya trabajaba en el jardín familiar. Quizás ahí nació mi interés por las plantas y la jardinería. Así que nada más lógico para mí que estudiar biología vegetal y agronomía.   Posteriormente, y accediendo a la solicitud de varios editores, escribí, a lo largo de 25 años, numeroso libros relacionados con las plantas, los champiñones (un tema que me preocupa), al principio básicamente guías identificativas, pero posteriormente me fui adentrando en la jardinería, retomando, de este modo la pasión de mi infancia.   Además de eso, he colaborado regularmente con varias revistas especializadas en jardinería y naturaleza. Como no hay jardinero sin jardín, cultivo desde hace 30 años el mío propio en un pequeño rincón de Asturias, poniendo en práctica los métodos de cultivo sobre los cuales os aconsejo.

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