Cómo descalcificar  un termo eléctrico

Cómo descalcificar un termo eléctrico

Sebastián, Manitas autodidacta

Ficha escrita por:

Sebastián, Manitas autodidacta

220 fichas consejo

Descalcificar un termo de acumulación alarga la vida de la resistencia, ralentiza la corrosión del depósito (supervisión del ánodo) y reduce el consumo de energía. Por esta razón, hay que vaciar el depósito de agua caliente, acceder al mismo, limpiar y eliminar la cal del interior

Características importantes

  • Vaciar un termo
  • Desmontar la resistencia y el ánodo
  • Descalcificar el depósito
  • Recolocar la placa y conectar los cables
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Por qué descalcificar un termo

Descalcificar un termo eléctrico ayuda a alargar su vida útil así como la de la resistencia y reducir el coste de tu factura de electricidad. Una resistencia calcificada consume un 10% más de electricidad para producir la misma cantidad de energía.

La descalcificación permite también comprobar el estado del ánodo y prevenir cualquier tipo de corrosión que pueda perforar el depósito.

Descalcificar un termo en 3 pasos


Termo eléctrico

1. Vaciar el termo

Para descalcificar tu termo, antes que nada debes vaciar el depósito de agua caliente para acceder al interior de la cuba. El vaciado se realiza fácilmente y previamente a la operación por razones de ahorro de tiempo y de dinero. Para ello, comienza por cortar la llave del agua.

Vacía el agua caliente del circuito por un grifo de la casa para eliminar la presión. Abre después la válvula de purga situada en el grupo de seguridad. Para evitar desperdiciar el agua del depósito, corta la corriente el día anterior y utiliza el agua caliente para ducharte, darte un baño o lavar los platos.

2. Desmontar la resistencia y el ánodo

La resistencia eléctrica y el ánodo se colocan sobre la placa accesible bajo la cubierta del termo. Este último se quita con un destornillador. Cuando desconectes los cables del termostato, desmonta la placa para acceder al interior del depósito. Limpia el depósito de sedimentos situado en el fondo de la cuba y limpia la resistencia con un producto antical (que no sea demasiado corrosivo para no dañar el metal) y cepíllalo con un cepillo metálico. Si el ánodo está demasiado desgastado, cámbialo. Los ánodos de magnesio y los ánodos híbridos son conocidos por su gran resistencia.

3. Recolocar la placa, la tapa y conectar los cables

Cuando hayas vaciado el depósito, comprobado el ánodo y limpiadola resistencia, puedes recolocarlos sobre la placa y fijar esta última en el depósito del mismo modo que la desmontaste. Conecta de nuevo los cables y pon la cubierta. Cuando todo esté bien colocado, puedes abrir de nuevo la llave de paso, arrancar el termo y disfrutar del agua caliente.

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Sebastián, Manitas autodidacta, 220 fichas consejo

Sebastián, Manitas autodidacta

Mi lema es: aprender es mejor que pedir. Y...¿cuál es la recompensa final? Pues, una cerveza bien fresquita. La curiosidad por las cosas me ha hecho pasar muchas horas haciendo bricolaje, arreglando cosas por casa, construyendo muebles...espero poder ayudaros después de todo lo aprendido.

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